Gastos mensuales de vivienda
Calcula cuánto te cuesta mantener una vivienda al mes con tus importes reales de IBI, comunidad, seguro y mantenimiento, sin mezclar hipoteca ni gastos extraordinarios.
Usa recibos reales
Cuanto más fieles sean los importes de entrada, más útil será el presupuesto.
Derramas, reformas, suministros y financiación se planifican aparte para no distorsionar el coste recurrente.
Datos de gastos
Introduce tus costes actuales; la herramienta no aplica medias ni tarifas por defecto.
Resultados
Coste recurrente equivalente al mes y al año.
Qué incluye y qué conviene separar
Esta calculadora sirve para aislar los costes recurrentes de mantener la vivienda. Convierte el IBI anual en una cantidad mensual equivalente y suma la cuota ordinaria de comunidad, el seguro mensual y la cantidad que tú decidas reservar para mantenimiento.
No añade la cuota de la hipoteca, intereses, amortizaciones anticipadas, suministros, reformas ni derramas extraordinarias. Separarlos evita que un pago puntual parezca permanente y permite comparar el coste del inmueble con la financiación o con el presupuesto general del hogar.
Qué poner en cada campo
- IBI anual: usa el último recibo o el importe real disponible para esa vivienda; la herramienta lo divide entre doce.
- Comunidad: introduce la cuota ordinaria actual. Si existe una derrama temporal, trátala aparte y con su duración real.
- Seguro: si pagas una prima anual, conviértela a mensual antes de introducirla para mantener todas las unidades comparables.
- Mantenimiento: usa una reserva mensual que tenga sentido para tu inmueble y tu historial de gastos; la calculadora no impone un porcentaje estándar.
Cómo usar el resultado en tu presupuesto
El resultado mensual es una base para saber qué parte de tu presupuesto consume la vivienda antes de financiación y consumos. Si tienes hipoteca, puedes combinarlo con la calculadora de cuota y coste hipotecario. Para ver el impacto sobre todo el hogar, traslada después los importes que correspondan a gastos mensuales.
Si estás comparando comprar frente a alquilar, no conviertas automáticamente todos estos conceptos en costes equivalentes para ambas opciones: cada escenario puede asumir gastos distintos. Usa los importes que realmente correspondan y conserva separados los costes extraordinarios para que la comparación sea revisable.