Para tomar buenas decisiones no basta con mirar la gasolina. El coste fijo del coche incluye partidas que pagas aunque no te muevas: seguro, impuesto municipal, parte de financiación y depreciación del vehículo. El coste variable cambia según uso: combustible, parking, peajes, desgaste de neumáticos y mantenimiento extra por kilómetros.
Distinguir ambos bloques evita errores de presupuesto. Mucha gente cree que conducir “sale barato” porque solo mira el depósito de combustible, pero el coste anual real sube cuando sumas revisiones, averías y pérdida de valor del coche. La calculadora te ayuda a convertir gastos dispersos en una cifra mensual comparable con alquiler, hipoteca y ahorro.
Con 50 km diarios y 22 días laborales, recorres unos 1.100 km/mes. Si el coche consume 6 litros cada 100 km, serían 66 litros mensuales. Multiplicando por precio medio del carburante obtienes un primer tramo del coste variable. Sobre eso añade seguro prorrateado, mantenimiento, ITV y un fondo de reparaciones.
Este ejemplo no promete exactitud porque depende de trayecto urbano/carretera, estilo de conducción, estado del vehículo y precio local del combustible. Sirve para tomar perspectiva y evitar infraestimar el impacto de usar coche a diario.
| Partida | Rango mensual orientativo |
|---|---|
| Combustible | 90 € - 220 € |
| Seguro (prorrateado) | 25 € - 70 € |
| Mantenimiento | 30 € - 80 € |
| Impuestos + ITV (prorrateado) | 10 € - 25 € |
| Depreciación | 60 € - 180 € |
Con estos datos puedes crear dos escenarios: conservador y exigente. Si en ambos te encaja el coste, tu presupuesto está mejor protegido. Si no te encaja, quizá te convenga reducir uso, compartir coche o valorar una alternativa de movilidad para parte de los trayectos.